Samsung ha presentado la serie Galaxy S26 (S26, S26+ y S26 Ultra) con una idea central: que el móvil resuelva más cosas con menos pasos, apoyándose en funciones de IA que actúan de forma continua y con un mayor control sobre los datos personales.

Una IA que intenta anticiparse al uso real del teléfono
El anuncio sitúa a esta generación como el salto más ambicioso de la marca en smartphone con IA agéntica, con acciones que se ejecutan en segundo plano para reducir fricción en tareas como organizar planes, localizar información o preparar contenido para compartir. En la práctica, la promesa pasa por que el usuario no tenga que “saber” cómo funciona la función, solo pedir el resultado.
La compañía insiste en un enfoque proactivo con herramientas como Now Nudge y Now Brief, capaces de sugerir fotos pertinentes cuando alguien las pide o detectar conflictos en el calendario a partir de un mensaje. También se refuerza Circle to Search, con reconocimiento de múltiples objetos en una imagen, para ampliar búsquedas sin cambiar de app.

En paralelo, Samsung amplía el abanico de “agentes” integrados en el sistema, con Bixby como asistente conversacional en el dispositivo y la presencia de servicios como Gemini y Perplexity. La tesis es que varias acciones encadenadas (por ejemplo, preparar un traslado y confirmarlo) queden más cerca de un comando que de una secuencia de pantallas.
En rendimiento, el Galaxy S26 Ultra estrena el Snapdragon 8 Elite Gen 5 for Galaxy, un chip personalizado con mejoras anunciadas del 19% en CPU, 39% en NPU y 24% en GPU frente al modelo anterior. Son cifras orientadas a sostener el uso intensivo (multitarea, edición, juegos) y a que la IA “siempre activa” no penalice la fluidez.

Samsung acompaña ese salto con una cámara de vapor rediseñada y cambios en la gestión térmica para repartir mejor el calor. Es una respuesta directa a un problema recurrente en gamas altas: cuando el rendimiento sube, la estabilidad depende tanto del chip como de la refrigeración, sobre todo en grabación de vídeo y sesiones largas de juego.
La autonomía se apoya en 5.000 mAh en el Ultra y en una carga rápida que, según la marca, llega al 75% en unos 30 minutos con adaptador de 60 W (vendido por separado). El S26 y el S26+ se quedan con baterías de 4.300 mAh y 4.900 mAh y diferentes objetivos de carga en el mismo margen temporal, un punto a vigilar para los usuarios que priorizan recargas cortas durante el día.

El apartado que Samsung intenta convertir en categoría propia es la pantalla de privacidad integrada del S26 Ultra. La tecnología limita la visibilidad lateral al activar el modo, sin recurrir a filtros adhesivos, y permite automatizar su uso al introducir el PIN o al abrir aplicaciones concretas. El enfoque apunta a situaciones habituales (transporte público, cafeterías, oficinas abiertas) donde el “ojo ajeno” forma parte del día a día.
En cámara, la serie mantiene el discurso de “referencia” y detalla aperturas más amplias en el Ultra para dejar pasar más luz, con mejoras específicas en baja iluminación. El vídeo también sube el listón con Nightography mejorado y un Superestable actualizado que añade bloqueo horizontal para un encuadre más consistente, además de compatibilidad con el códec APV pensado para flujos de trabajo de edición exigentes.

La edición vuelve a ser terreno de la IA: el asistente de fotos permite describir cambios con lenguaje natural (ajustes de escena, reconstrucción de partes, correcciones visuales) y la marca recuerda que algunas funciones requieren cuenta Samsung y conexión. Es un detalle importante en un momento en el que el “on-device” y la nube conviven: parte de la experiencia dependerá de cómo y dónde se procese cada tarea.
En seguridad, Samsung refuerza Knox, el cifrado por aplicación y el aislamiento de datos sensibles, y amplía su apuesta por criptografía post-cuántica a procesos críticos. La serie llega, además, con una promesa de siete años de actualizaciones de seguridad, un argumento que ya pesa tanto como la cámara o el chip en un mercado donde el móvil se compra para durar más.
La preventa arranca el 25 de febrero con un lenguaje de diseño compartido y colores comunes (Cobalt Violet, White, Black y Sky Blue), además de tonos exclusivos en Samsung.com. La serie se lanza con Android 16 y One UI 8.5, Wi-Fi 7 y, en el Ultra, una pantalla de 6,9 pulgadas QHD+; un conjunto que busca cubrir desde el uso generalista hasta el usuario que exige potencia sostenida y herramientas avanzadas de cámara y privacidad.